Bonifacio Alfonso
San Sebastián, 1933 – San Sebastián, 2011
Bonifacio Alfonso fue uno de los artistas más personales de la pintura española de la segunda mitad del siglo XX. Pintor y grabador de extraordinaria capacidad dibujística, desarrolló un universo plástico difícil de clasificar, situado entre la abstracción informalista, el expresionismo y una figuración de resonancias oníricas.
Su trayectoria estuvo estrechamente vinculada a Cuenca, ciudad a la que llegó atraído por el ambiente generado en torno al Museo de Arte Abstracto Español. Allí estableció relación con Fernando Zóbel, Antonio Saura, Antonio Lorenzo, Manuel Millares, Gustavo Torner y otros protagonistas de la vanguardia española. Fue precisamente Antonio Lorenzo quien le introdujo en las técnicas del grabado, disciplina que llegaría a ocupar un lugar fundamental en su producción.
La obra de Bonifacio se caracteriza por una imaginación desbordante, un dibujo vigoroso y la aparición de formas biomórficas, criaturas y paisajes de naturaleza fantástica. Su personal combinación de humor, imaginación y expresividad le convirtió en un creador absolutamente independiente. En 1993 recibió el Premio Nacional de Grabado y en 2005 el Premio de las Artes de la Comunidad de Madrid, reconocimientos que avalan la relevancia de una trayectoria fundamental para comprender la renovación de la pintura y el grabado españoles.



